“VIDA DE LA COSECHA
DE RIOJA 2004"
La vida útil de un vino en la botella depende de dos factores fundamentales:
I) Calidad de la cosecha.
II) Temperatura de conservación.
El consumidor habrá podido comprobar que en los vinos de reserva las bodegas, algunas, adosan una contra etiqueta indicando, mediante una línea más o menos parabólica, cuando debe consumirse el vino.
Tal indicación es errónea y perjudica , por desconocimiento, a la bodega que así lo presenta , puesto que no puede saberse que se ha llegado a la cumbre hasta que se inicia bajada.
No es, por tanto, una trayectoria curva si no, más o menos, recta de configuración de trapecio.
La base es la vida total en años, como suma de fases de inicio, de plenitud y de deterioro.
A partir del embotellado hay una subida de calidad durante unos meses, después se estabiliza la calidad durante más o menos años y finalmente comienza el deterioro en la botella.
Lo importante es la base menor del trapecio que es la vida útil para consumo.
La longitud de esta base es corta o larga según sea la calidad de la cosecha. En una deficiente, como 1984, la longitud fue de cuatro años y una cosecha excelente, como 1964, fue de treinta años.
A su vez, la temperatura de conservación de las botellas (en posición horizontal) es importante. Una cosecha excelente mantiene a 13º C vive con utilidad hasta 30 años. Si estuviera a 20º C su vida se acorta a diez y, a 5º C seria eterna.
Los cambios térmicos extremados son peores que una temperatura sostenida, aunque sea alta.
En la “pendiente” de mejora inicial de calidad desde el embotellado influye la velocidad del vino para asimilar el oxígeno dispersado al encorchar. Al principio se muestra insípido y sin fragancia, pero a seis meses (Para Tempranillo en Rioja) se ha recuperado. El fin de vida útil se inicia por ardor en el velo del paladar que, meses después, se asocia a olor a rancio y meses más tarde a turgidez.
Rioja 2004.-
Una vez calificada como excelente cabe esperar, por ello, de esta cosecha una vida muy larga, siempre que las botellas se mantengan a temperatura moderada y sin iluminación.
Sin embargo, las técnicas de elaboración de los vinos tintos han pasado de ser genéricas, ligadas al clima, a ser específicas de cara al consumo. Por tal razón, para satisfacer de un modo continuo la demanda, de las uvas del año 2004 se han hecho vinos del año y vinos para crianza, reserva y gran reserva.
Para vino joven se acorta la maceración para que no fluyan taninos sino tan solo antocianos (color rojo).
Para envejecer se alarga la maceración para que fluyan taninos.
En el vino joven se pretende color intenso, paladar suave y olor a fruta. Si fluyeran taninos no habría paladar suave ni fruta. Pero esta pretensión de sensibilidad tiene como precio que, al no existir tanino, si no se vende el vino o consume en dos años, el color rojo decae.
Por tales razones de una cosecha excelente se pueden hacer excelentes vinos fugaces y excelentes vinos para guardar largos años.
La simplificación es que impacto joven supone no poder guardar el vino largos años y pretensión de guardar hace conseguir vinos no gratos, por ásperos, en el primer año.
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