Los Ayuntamientos
riojanos y en especial el de Haro, actuando en defensa de los
intereses de sus vecinos y de sus vinos, intervenían,
hasta el siglo XIX, de un modo activo en el comercio del vino,
realizando a partir del día 2 de febrero de cada año
la valoración de calidad de las cubas del vino nuevo
(CATA) y la evaluación de los volúmenes (CALA).
Con estos datos regulaban el mercado.
No es época de estas intervenciones pero si puede servir
esta denominación “CALA Y CATA” para dar
una información de nuestra vitivinivultura. A
continuación les ofrecemos las diferentes colaboraciones:
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