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Los suelos arcillocalcáreos, los mejores para viña y bodega, y las condiciones climáticas óptimas de esta zona han convertido el paisaje riojalteño en inmejorable tierra de viñas.
El vino y la viña son el eje económico e industrial de la comarca que conserva algunas de las más antiguas y conocidas bodegas riojanas. Pero aquí el vino es más que un producto, es la expresión vital y cultural de todo un pueblo.
Haro, como capital del vino, ha fomentado las artesanías relacionadas con los caldos que produce: barricas de roble, botas de piel, etc.
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