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En los siglos XIV y XV, la villa pasó a poder de los Trastamara y posteriormente a Navarra, hasta que en 1430, Juan II de Castilla la donó a Don Pedro Fernández de Velasco, con el título de Conde de Haro, por la ayuda recibida en su lucha contra Juan II de Aragón.
En 1627 se estableció la imprenta en Haro, siendo la primera
obra editada, siendo su impresor Juan de Mongastón en 1631.
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