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La llamada casa de Paternina forma uno de los rincones más atractivos y evocadores de Haro, y se encuentra en la rinconada de la antigua muralla.
En la esquina y rincón, dos medievales y severos torreones partidos, como atalaya volada, con dos ventanas cada uno, jambas y dintel casetonados los de la esquina.
El acceso tiene las jambas almohadilladas, así como dintel, cuyas dovelas están decoradas por labras manieristas con motivos florales, cabezas de ángeles y modillones de piedra.
Dos cariátides de busto desnudo sobre pedestales soportan el peso del entablamento formado por cornisas rectas, almohadillando sus cabezas con capiteles jónicos a manera de montera taurina, y con la parte inferior sustituida por modillones adornados por grutescos, como estípites antropomórficos. El friso del antablamento decorado con cabezas de ángeles en actitud de diálogo. La noble puerta de madera con clavos de hierro, tallada en el mejor estilo castellano, da acceso al espacioso zaguán, con techumbre de madera y suelo de alfombra empedrada, dos columnas toscanas y bajada a bodega, y escalera con herrería a los pisos.
En la segunda planta, ventana con decoración pareja a la de abajo, aunque, el oficio de las cariátides, es realizado por efebos que soportan entablamento prolongado en cornisa recta.
Marco similar en la ventana de la última planta. Culminan la facha cornisa de piedra y los canes tallados.
Escudo en medio-relieve de estilo renaciente. Timbrado por cimera terciada a la derecha, lambrequines de hojas de acanto abullonadas, con dos sables desnudos en palo, uno por cada lado, en representación de la justicia y el poder soberano. Del escudo cuartelado, sólo se leen los cantones de la punta: 13 estrellas, de los Salazar, y en el cantón siniestro, los motivos más repetidos en Haro: castillo y árbol surmotados de sol naciente, de los Ollauri.
Todo parece indicar que este palacio fue escenario del gran acontecimiento de la vida local: La Ciudad juró fidelidad y obediencia al primer rey español de la cas Borbón, en 1710, en plena guerra de sucesión entre Austrias y Borbones, y prestó refugio a la futura reina doña María Luisa de Saboya, junto a su hijo Luis, príncipe de Asturias, en la casa de la familia Salazar. Por aquella gesta los Salazar conservan un retrato del niño Luis y privilegios heráldicos. EL nuevo rey, Felipe V, correspondió a la hazaña de Haro y la tituló MUY NOBLE Y MUY LEAL.
El conjunto es magnifico ejemplo del estilo plateresco, así llamado por semejarse a la labor de los orfebres, versión española del cuattrocentismo. Puede proceder del segundo tercio del XVI, cima del plateresco purista, por su tendencia a la mayor pureza decorativa y a los efectos monumentales, y renacimiento genuinamente español. Existe unanimidad entre los especialistas, todos ellos admiradores del monumento: Camón Aznar, Layna, Ridruejo y Moya Valgañón.
(Haro Guía de Arte, 1995 José Manuel R. Arnáez) |